Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Todos estos ideales, posibles o imposibles, acaban ahora. Tengo la realidad frente a mà —no es ni siquiera el dependiente, es el ser aislado de su mano (a él no lo veo), tentáculo absurdo de un alma con familia y suerte, que construye telas de araña sin hilos mientras trajina en su obra, ahà mismo, mientras repone las latas, frente a mÃ.
Y se cayó una de las latas, como el Destino de todo quisque.
De repente, como si un destino quirúrgico me hubiese operado de una ceguera antigua con un fulgurante resultado, levanto la cabeza de mi vida anónima, hacia el conocimiento claro de cómo existo. Y veo que todo cuanto he hecho, todo cuanto he pensado, todo cuanto he sido, es una especie de engaño y de locura. Me maravillo de haber conseguido no ver. Me extraño de lo que fui y que, al final, veo que no soy.
Miro, como en un descampado al sol que desgarrase las nubes, mi pasado y noto con un asombro metafÃsico cómo todos mis movimientos más seguros, mis más claras ideas, mis propósitos más lógicos, no son al final más que una buena borrachera, locura natural, gran desconocimiento. Ni siquiera hice mi representación: me representaron. No fui el actor, sino sus gesticulaciones.