Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Sufro, pero no sé si merecidamente. (Corza perseguida).
No soy pesimista, sino triste.
«Sentir es un tostón». Tales palabras causales de no sé qué invitado a una charla de unos minutos se me ha quedado brillando en la superficie de la memoria. La misma forma plebeya de la frase le da su sal y su pimienta.
Sin tener nada que hacer ni pensar en hacer, dejaré sobre este papel la descripción de un ideal.
Boceto.
La sensibilidad de Mallarmé en el estilo de Vieira; soñar como Verlaine en el cuerpo de Horacio; ser Homero bajo la luna.
Sentirlo todo de todas las maneras, aprender a pensar con las emociones y sentir con el pensamiento; no desear mucho, salvo con la imaginación; sufrir con coquetterie; ver claro para escribir lo justo; conocerse con fingimiento y táctica; ser natural siendo diferente y documentado; en resumen, usar hacia dentro todas las sensaciones, quitando sucesivas capas hasta llegar a Dios; envolverlo todo de nuevo y montar de nuevo el escaparate como aquel dependiente que estoy viendo trajinar desde aquí con las latas pequeñas de una nueva marca de betún.