Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Al mismo tiempo que en cuerpo me enredo por callejuelas y callejones, mi alma se vuelve más compleja en laberintos de sensación. Todo cuanto aflictivamente puede dar la noción de irrealidad y de existencia ficticia, todo cuanto deletrea, sin ser raciocinio, pero concreta y […] mente, o cuanto más hueco es el lugar del universo, se me desenreda más de manera objetiva en el espíritu alejado. Me angustia, no sé por qué, esa extensión objetiva de las calles estrechas y anchas, esa consecución de faroles, árboles, ventanas iluminadas y oscuras, portales cerrados y abiertos, siluetas heterogéneamente nocturnas que mi corta vista, en lo que añade de mayor imprecisión, ayuda a volverlas subjetivamente monstruosas, incompresibles e irreales.
Fragmentos verbales de envidia, de lujuria, de trivialidad vienen a chocar contra mi oído. Susurrados murmullos […] ondulan en mi conciencia.
Poco a poco voy perdiendo la conciencia nítida de que existo a la par que todo esto, de que en realidad me muevo, oyendo más que viendo, entre sombras que presentan seres y lugares donde los seres son. Se me vuelve gradualmente, oscuramente, indistintamente incomprensible que todo esto pueda estar sucediendo como tiempo eterno y como espacio infinito.