Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Abajo, apartándose del alto donde estoy en desniveles de sombra, duerme a la luz de la Luna, fría, la ciudad entera.
Una desesperación mía, una angustia de existir preso de mí mismo me rebasa sin excederme, haciendo de mí un ser de ternura, miedo, dolor y desolación.
Un tan inexplicable exceso de tristeza absurda, un dolor tan desgarrador, tan huérfano, tan metafísicamente mío, […].
Raciocinio, […] —todo será fácil y […], porque todo es sueño para mí. Me lo mando soñar y lo sueño. A veces creo dentro de mí un filósofo, que me traza cuidadosamente las filosofías mientras yo, paje […], seduzco a su hija, cuya alma soy, en la ventana de su casa.
Me limitan, claro, mis conocimientos. No puedo crear un matemático… Pero me contento con lo que tengo, que da para infinitas combinaciones y sueños innumerables. ¿Quién sabe, por otra parte, si a fuerza de soñar, no conseguiré aún más? Pero esto no vale la pena. Me basta así.