Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Acude, siempre que lo siento, la vieja frase de no recuerdo qué escolástico: Deus est animam brutorum, Dios es el alma de los brutos. Con eso creyó explicar el autor de la frase, maravillosa por cierto, la certeza con que el espíritu se guía por los caminos inferiores, en los que no se encuentra inteligencia, o todo lo más, un esbozo de ella. Pero todos somos animales inferiores: hablar y pensar son apenas nuevos instintos, menos seguros que los otros, por ser nuevos. Y la frase del escolástico, tan justa en su belleza, se me revela y digo, Dios es el alma de todo.