Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Siendo la vida esencialmente un estado mental y todo cuanto hacemos o pensamos es válido para nosotros en la medida en que lo pensamos válido, el valor que le demos depende de nosotros. El soñador es un emisor de billetes, y los billetes que emite corren por la ciudad de su espíritu del mismo modo que los de la realidad. ¿Qué me importa que los billetes de mi alma no sean convertibles en oro, si nunca hay oro en la alquimia ficticia de la vida? Después de nosotros viene el Diluvio, pero sólo después de todos nosotros. Mejores y más felices los que, reconociendo la ficción de todo, hacen su propia novela antes de que otros se la hagan y, como Maquiavelo, se visten con trajes cortesanos para así poder escribir en secreto.
Permanecí incontables horas, momentos sucesivos sin relación, en el paseo que di de noche por la orilla sola del mar. Todos los pensamientos que hicieron vivir a los hombres, todas las emociones que los hombres dejaron de vivir, pasaron por mi mente como un resumen oscuro de la historia, en esa meditación mía por la orilla del mar.