Libro del desasosiego
Libro del desasosiego El único destino noble de un escritor que publica es no tener una celebridad merecida. Pero el verdadero y único destino noble es el de un escritor que no publica. No diré que no escriba, porque ése no es escritor. Me refiero a quien por naturaleza escribe y por condición espiritual no ofrece lo que escribe.
Escribir es objetivar sueños, crear un mundo exterior para premio [?] evidente en nuestra índole de creadores. Publicar es ofrecer ese mundo exterior a los demás, pero ¿para qué, si el mundo exterior común a nosotros y a ellos es el mundo exterior real, o de la materia, el mundo visible y tangible? ¿Qué tienen que ver los demás con el universo mío?
Envidio a todos los que no sean yo. Como de todos los imposibles, ése me ha parecido el mayor de todos, fue del que más se ha nutrido mi ansia cotidiana, mi desesperación de todas las horas tristes.
Una ráfaga sucia de sol turbio me ha quemado en los ojos la sensación física de mirar. Un amarillo de calor se ha estacionado en el verde negruzco de los árboles. El entumecimiento […].
