Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Y entonces, en plena vida, el sueño tiene grandes películas. Desciendo una irreal calle de la Baixa y la realidad de las vidas que no son, me ata con cuidado a la cabeza un trapo blanco de falsas memorias. Soy navegante a través del desconocimiento de mí mismo. Vencí en todo donde no estuve jamás. Y es una brisa nueva esta somnolencia por la que ando, doblado hacia adelante, en una marcha hacia lo imposible.
Cada cual tiene su alcohol y yo tengo alcohol suficiente en el hecho de existir. Embriagado de mi sentir, yerro de un lugar para otro, con aplomo. Si es la hora, acudo a la oficina como cualquier otro. Si no es la hora, me acerco al río para mirarlo, como cualquier otro. Igualmente. Por lo demás, cielo mío, me constelo a escondidas y tengo mi infinito.
No es el amor, sino sus alrededores, los que valen la pena…
La represión del amor ilumina su fenomenología con mucha más claridad que la propia experiencia. Hay virginidades de gran conocimiento. Emprender algo compensa, pero confunde. Poseer consiste en ser poseído y, en consecuencia, uno se pierde. Sólo una idea alcanza, sin deteriorarse, el conocimiento de la realidad.
Aquella divina e ilustre timidez que es la guardiana […] de los tesoros y las regalías del alma.
