Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Pero fatiga, sobre todo fatiga —la fatiga que transmite el tedio. Entendà entonces la frase de Chateaubriand que siempre entendà mal por carecer de experiencia en mà mismo. Dice Chateaubriand, haciéndose pasar por René, «de tanto como lo querÃan, lo cansaban» —on le fatigait en laimant—. Supe con pavor, que ésta era una experiencia idéntica a la mÃa y cuya verdad, por tanto, no tenÃa ningún derecho a negar.
¡El cansancio de ser amado, de ser amado de verdad! ¡La fatiga de ser el fardo de las ajenas emociones! ¡Convertir a quien quisiera verse libre, siempre libre, en el mozo de los recados de la responsabilidad de corresponder, de la decencia de no apartarse, para que no se crea que uno es el prÃncipe de las emociones y reniegue hasta el lÃmite de lo que un alma humana puede ofrecerte! ¡El cansancio de convertir la existencia en algo en absoluto dependiente de una relación con el sentimiento de otro! ¡El cansancio de tener en todo caso que sentir, tener forzosamente, incluso sin correspondencia, que amar un poco también!