Libro del desasosiego
Libro del desasosiego No son ociosidades estas consideraciones mÃas, sino una elucubración tan cientÃfica como cualquier otra. Por eso, antes de obtener una respuesta, conjeturo la posibilidad actual y me entrego a análisis interiores, sobre la visión imaginada de aspectos posibles de este desiderátum. Apenas lo pienso, dentro de mi visión surgen cientÃficos inclinados sobre los dibujos, sabiendo perfectamente que en ellos existe vida; analistas de la tesitura nacen de los tapices; fÃsicos de dibujos gruesos y brujuleantes de los contornos; quÃmicos de la idea y de los colores en los cuadros; geólogos de capas estratigráficas en los camafeos; sicólogos, en fin —y esto nos importa de verdad— que anotan y clasifican una a una las sensaciones que debe sentir una estatuilla, las ideas que deben pasar por el magÃn estrecho de un personaje de cuadro o de vidriera, los impulsos locos, las pasiones sin freno, las compasiones y los odios ocasionales y […] que tienen en esos universos especiales de rigidez y muerte en los gestos eternos de los bajorrelieves, en las consciencias de los inmortales [?] de las efigies de las telas.