Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Me llegan estas consideraciones tras leer en un periódico la noticia de la gran vida múltiple de un hombre célebre. Un millonario americano que lo había sido todo. Tuvo cuanto ambicionara —dinero, amores, afectos, dedicaciones, viajes, colecciones—. No es que el dinero lo pueda todo, pero el gran magnetismo con el que se consigue mucho dinero, lo puede, en efecto, casi todo.
Cuando ya dejaba el periódico sobre la mesa del café, reflexionaba que eso mismo, en su círculo, podría decir el dependiente más o menos conocido que todos los días almuerza, como hoy está almorzando, en la mesa apartada del rincón. Todo cuanto el millonario ha tenido, este hombre lo ha tenido también. En menor grado, es cierto, pero acorde con su estatura. Los dos hombres han conseguido lo mismo, y no hay tampoco diferencia de celebridad, pues ahí también la diferencia de ambientes establece la identidad. No hay nadie en el mundo que no conociese el nombre del millonario americano, de igual modo que no hay nadie en esta parte de Lisboa que no conozca el nombre de quien está almorzando allí.