Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Dejé abiertas las puertas de la ventana para despertarme temprano, pero hasta ahora, y la noche está tan avanzada que nada se oye, ni he logrado abandonarme al sueño ni permanecer bien despierto. El reflejo de la Luna aparece más allá de las sombras de mi cuarto, pero no atraviesa la ventana. Existe, como un día de plata hueca, y los tejados del edificio de enfrente que veo desde la cama, son líquidos de blancura ennegrecida. Como felicitaciones proferidas en alta voz a quien no las puede oír, hay una paz triste en la luz dura de la Luna.