Libro del desasosiego
Libro del desasosiego El instinto infantil de la humanidad que hace que el más orgulloso de todos nosotros, si es hombre y no loco, ansíe, beatísimo Padre, la mano paternal que lo guíe, sea lo que sea lo que le guíe, a través del misterio y la confusión del mundo. Cada uno de nosotros es una mota de polvo que el viento de la vida arrastra para luego dejarlo caer. Tenemos que acercarnos a un muro, y dejar nuestra pequeña mano agarrada a otra mano. Porque la hora es siempre incierta, el cielo siempre lejano y la vida siempre ajena.
El más grande de nosotros no es más que el conocedor más cercano de la oquedad y lo incierto de todo.
Puede ser que una ilusión nos guíe; la conciencia, sin embargo, no nos guía.
Siempre me ha preocupado, en esas horas ocasionales de desapego en que tomamos consciencia de nosotros mismos como individuos que somos otros para los otros, la imagen de la facha física e incluso moral que tendré para quienes me ven y me hablan todos los días o de manera ocasional.