Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Los creadores de sistemas metafísicos, los […] de explicaciones sicológicas, aún son jóvenes en el sufrimiento. ¿Sistematizar, explicar, qué es sino […] y construir? Y todo eso —ordenar, disponer, organizar— qué es sino un esfuerzo realizado y cuán desoladora-mente la vida es eso.
Pesimista, no lo soy. Dichosos los que son capaces de traducir en universal su sufrimiento. No sé si el mundo es triste o si eso tiene alguna importancia, porque el sufrimiento de los otros me es aburrido e indiferente. Mientras no lloren o giman, lo que me irrita e incomoda mucho, es que no puedo ni encogerme de hombros —tanto pesa mi menosprecio hacia ellos— ante su sufrimiento.
Pero soy de los que creen que la vida es mitad luz y mitad sombras. No soy pesimista. No me quejo del horror de la vida. Me quejo del horror de la mía. El único hecho importante para mí es el hecho de existir yo y de sufrir yo, y de no poder ni soñarme más allá de sentir que sufro.
Los pesimistas son soñadores felices. Crean el mundo a su imagen y semejanza y así consiguen sentirse siempre como en casa. A mí lo que más me duele es la diferencia entre el ruido y la alegría del mundo, y mi apatía y mi fastidioso silencio.