Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Se batieron vuestros argonautas con monstruos y miedos. También, en el viaje de mi pensamiento, he alcanzado a monstruos y miedos con los que batirme. En el camino hacia el abstracto abismo, que está en el fondo de las cosas, hay horrores que trasponer que los hombres del mundo no imaginan y miedos que la experiencia humana ignora; es tal vez más humano el cabo hacia lugares indefinidos del mar común, que la senda abstracta hacia el vacío del mundo.
Apartados de sus lares, exiliados del camino de sus casas, viudos para siempre de la blandura de una vida monótona, llegaron por fin vuestros emisarios, muertos ya vosotros, al extremo oceánico de la Tierra. Han visto, en lo material, un nuevo cielo y una nueva tierra.
Yo, lejos de los caminos de mí mismo, ciego ante la visión de la vida que amo, […], he alcanzado por fin el extremo vacío de las cosas, el borde imponderable del límite de los seres, la puerta inexistente del abismo abstracto del Mundo.
Ha cruzado ya, señor, por esa Puerta. He vagado, señor, por ese mar. He contemplado, señor, ese invisible abismo.
Pongo esta obra de Descubrimiento supremo en la invocación de vuestro nombre portugués, hacedor de argonautas.