Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Me hago cargo de que si aquel pasado que no fue, hubiese sido, yo no serÃa hoy capaz de escribir algunas de estas páginas, en todo caso mejores, que las pocas que en más favorables circunstancias me hubiera conformado con soñar. La banalidad es una inteligencia y la realidad, sobre todo si es estúpida o áspera, un complemento natural del alma.
Debo al hecho de ser contable gran parte de lo que puedo sentir o pensar como negación o fuga del trabajo.
Si tuviese que escribir, en un lugar sin letras de respuestas a un cuestionario, en qué influencias literarias basaba la formación de mi espÃritu, abrirÃa el espacio apuntando el nombre de Cesário Verde, pero no lo podrÃa dar por terminado sin poner el nombre de mi patrón Vasques, del contable Moreira, del Vieira dependiente y de Antonio, mozo de oficina. Y a todos apuntarÃa con letras grandes, bajo la dirección clave de LISBOA.
Pensándolo bien, tanto Cesário Verde como éstos, son para mà visión del mundo, coeficientes de corrección. Creo que es esta la frase, cuyo sentido —es evidente— ignoro, con que los ingenieros designan el tratamiento que se hace de la matemática para que pueda servir en la vida. Si es asÃ, que asà sea. Si no, pase porque pudiera serlo y la intención valga por la metáfora fallida.