Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Lloro sobre mis páginas imperfectas, pero los que vengan mañana, si las leen, sentirán más con mi llanto que con la perfección, pues de conseguirla, me privarÃa de llorar y por tanto de escribir. Lo perfecto no se manifiesta. El santo llora y es humano. Dios permanece callado. Ésa es la razón por la que podemos amar al santo pero no podemos amar a Dios.
Adoramos la perfección en tanto no podemos conseguirla; nos repugnarÃa en caso de conseguirla. Lo perfecto es inhumano, porque lo humano es imperfecto.
El odio sordo al paraÃso —el deseo como el de la pobre infeliz [que] querÃa que hubiese campos en el cielo—. SÃ, no son los éxtasis de la abstracción, ni las maravillas de lo absoluto los que pueden encantar a un alma sensible; son los hogares y las laderas de los montes, las islas verdes en los mares azules, los caminos a través de los árboles y las largas horas de descanso en las fincas ancestrales, incluso las que no fueron nunca nuestras. De no haber tierra en el cielo, mejor es que tampoco haya cielo. Sea entonces todo o nada y acabe de una vez la novela sin argumento.
Para poder obtener la perfección, serÃa necesaria una frialdad inhumana y entonces no habrÃa corazón de hombre con el que amar la propia perfección.
