Libro del desasosiego
Libro del desasosiego —Eso puede ocurrir… Es lamentable, claro está… Pero su mirada tiene verdaderamente el deseo de sentir nostalgia por algo… Le falta el sentimiento que lo explica… Encuentro en la falsedad de su expresión muchas de las ilusiones que yo he tenido…
—Crea que a veces siento lo que digo, y hasta, aun siendo mujer, lo que digo con la mirada…
—¿No cree que está siendo cruel consigo misma? ¿Sentimos realmente lo que pensamos estar sintiendo? Nuestra conversación, por no ir más lejos, ¿tiene visos de realidad? No los tiene. En una novela no serÃa admitida.
—Y con razón… No tengo la absoluta certeza de estar hablando con usted, mire… A pesar de ser mujer, me creà en el deber de ser el personaje de un libro de impresiones de un dibujante lunático… Hay en mà detalles de exagerada nitidez… Da un poco la impresión, lo sé, de realidad excesiva y un poco forzada… Entiendo que la única cosa digna de una mujer contemporánea es este ideal de ser el personaje de un dibujo. Cuando era niña anhelaba ser la reina de un naipe cualquiera de una baraja de cartas que andaba por casa… CreÃa ese oficio de una nobleza realmente compasiva… Pero cuando se es niño se tienen aspiraciones morales de esta Ãndole… Sólo más tarde, en la edad en que todas nuestras aspiraciones son inmorales, pensamos seriamente en esto…