Libro del desasosiego
Libro del desasosiego En esas noches me llena, como marejada, un sentimiento aún peor que el tedio, pero que no parece merecer otro nombre que tedio —un sentimiento de desolación sin amarras, de naufragio de mi entera alma. Siento que he perdido un Dios complaciente y que la Sustancia de todo ha muerto. El Universo sensible es para mà un cadáver que he amado mientras vivió, pero todo se ha vuelto nada en la luz aún caliente de las últimas nubes pintadas.
Mi tedio asume aspectos de horror, mi hastÃo es miedo. Mi sudor no es frÃo, pero sà la conciencia de mi sudor. No tengo malestar corpóreo, salvo que el malestar del alma es tan grande que traspasa los poros del cuerpo, inundándolos.
Es tan formidable el tedio, tan soberano el horror de estar vivo, que no concibo nada que pueda servirme de alivio, de antÃdoto, de bálsamo u olvido. Me horroriza dormir como cualquier otra cosa. Morir me horroriza igualmente. Andar y detenerme son la misma cosa imposible. Esperar y descreer son iguales en el frÃo y en la ceniza. Soy una repisa de botellas vacÃas.