Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Es la falta total de un Dios verdadero, el cadáver vacÃo del cielo alto y del alma clausurada. Cárcel infinita —y puesto que eres infinita, ¡no se puede huir de ti!
Como medio artÃstico, prefiero la prosa al verso, por dos razones, la primera de las cuales, que es la mÃa, es que no tengo elección, pues soy incapaz de escribir en verso. La segunda es aplicable a todos y no es —creo— una sombra o disfraz de la primera. Vale la pena desmenuzarla, pues toca el sentido Ãntimo del valor artÃstico.
Considero al verso como una instancia intermedia, un puente entre música y prosa. Como la música, el verso está limitado por razones rÃtmicas que incluso no siendo las leyes rÃgidas del verso regular, existen todavÃa como reparos y coacciones, como dispositivos automáticos de opresión y castigo. En la prosa hablamos con libertad. Podemos incluir ritmos musicales y aun asÃ, pensar. Podemos incluir ritmos musicales y, asà y todo, alejarnos de ellos. Un ocasional ritmo poético no estorba a la prosa, pero un ritmo ocasional de prosa hace tropezar al verso.
