Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Cada cosa nuestra, aunque sea por los accidentes de la convivencia o la visión, sólo por ser nuestra se convierte en nosotros. El que hoy se ha marchado para una tierra gallega que desconozco, no ha sido sólo el mozo de la oficina, sino una parte vital, por visual y humana, de la sustancia de mi vida. Hoy soy más pequeño. Ya no soy el mismo. El mozo de oficina se ha marchado.
Todo lo que pasa en el lugar donde vivimos nos pasa a nosotros. Todo lo que se apaga en lo que vemos es en nosotros que se apaga. Todo lo que fue, cuando lo vimos pasar, es de nosotros que fue arrancado cuando partió. El mozo de oficina se ha marchado.
Hoy me siento más pesado, más viejo, menos voluntario, en la silla alta mientras comienzo con el trabajo que dejé ayer sin acabar. Pero la vaga tragedia de hoy interrumpe con meditaciones que debo dominar a la fuerza, el proceso automático de la escritura tal como debiera ser. No tengo alma para seguir trabajando, excepto porque puedo con una inercia activa, ser esclavo de mí. El mozo de oficina se ha marchado.