Libro del desasosiego
Libro del desasosiego ¡Qué confuso es todo! ¡Hasta qué punto ver es mejor que pensar, leer mejor que escribir! Lo que veo es posible que me engañe, asà que no lo creo mÃo. Lo que leo puede que me pese, pero no me desagrada haberlo escrito. ¡Cuánto duele todo, si lo pensamos conscientes de pensarlo, como seres espirituales en los que se ha dado aquel segundo desdoblamiento de consciencia por el cual sabemos que sabemos! Aunque el dÃa sea bellÃsimo, no puedo dejar de pensar asÃ… ¿Pensar o sentir o cualquier otra cosa entre los decorados arrumbados? Tedios del crepúsculo o del desaliño, abanicos cerrados, cansancio por haber tenido que vivir…
La búsqueda de la verdad —sea la verdad subjetiva del convencimiento, la objetiva de la realidad, o la social del dinero o del poder— trae siempre consigo, si a ella se emplea quien merece el premio, el conocimiento último de su inexistencia. El premio gordo de la vida toca a quienes han comprado por azar.
Si el arte nos vale es porque nos saca de aquÃ.
