Libro del desasosiego
Libro del desasosiego No creo en la felicidad de los animales, más que cuando me apetece hablar de ella como modelo para un sentimiento venido a propósito. Para ser feliz, hay que saber que se es feliz. No hay felicidad alguna en dormir sin sueños, sino sólo la de despertar sabiendo que se ha dormido sin sueños. La felicidad está fuera de la felicidad.
No hay felicidad más que con conocimiento. Pero el conocimiento de la felicidad es infeliz, puesto que reconocerse feliz es saberse pasando por la felicidad, habiéndola dejado atrás. Saber es matar, tanto en la felicidad como en todo. No saber es, sin embargo, no existir.
Sólo el absoluto de Hegel ha conseguido, en los libros, ser dos cosas a un tiempo. El no ser y el ser no se funden y confunden en las sensaciones y razones de la vida; se excluyen por una síntesis inversa.
¿Qué hacer? Aislar el momento como una cosa y ser feliz ahora, en el preciso momento en que se siente la felicidad, pensando sólo en lo que se siente, excluyendo lo demás, excluyéndolo todo. Enjaular el pensamiento en una sensación, […].
La clara sonrisa maternal de la tierra llena, el resplandor cerrado de las tinieblas altas, […].