Libro del desasosiego
Libro del desasosiego El ejemplo máximo de hombre práctico, pues reúne en sà mismo la más extrema concentración de acción, unido a su extrema importancia, es el estratega. Para él, toda la vida es guerra y la batalla no es más que la sÃntesis de la vida. El estratega es un hombre que juega con las vidas como el jugador de ajedrez con las piezas del juego. ¿Qué serÃa del estratega, si se le ocurriera pensar que en cada lance del juego se pone la noche sobre mil hogares y la tristeza sobre tres mil corazones? ¿Qué serÃa del mundo, si fuésemos humanos? Si el hombre sintiese de veras, no habrÃa civilización. El arte sirve de fuga hacia la sensibilidad que la acción ha tenido que dejar atrás. El arte es como la Cenicienta, que se quedó en casa porque asà era como tenÃa que ser.
Todo hombre de acción es en esencia animado y optimista, pues sólo quien no siente es feliz. Se conoce a un hombre de acción porque nunca está mal dispuesto. Quien trabaja a desgana es un subsidiario de la acción y todo lo más que puede ser en la vida, en la gran generalidad de la vida, es un contable, como lo soy yo. Lo que no puede ser, en cambio, es un gobernador de personas o de cosas. Gobernar pertenece a la insensibilidad. Gobierna sólo quien es alegre, porque para ser triste es necesario sentir.