Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Amo esas plazoletas solitarias, intercaladas entre calles de poco tránsito, ellas mismas sin mucho más tránsito que las calles. Espacios inútiles, cosas que esperan entre tumultos lejanos. Son como una aldea en la ciudad.
Cruzo por ellas, subo por cualquiera de sus calles adyacentes, después desciendo nuevamente esa calle, para regresar más tarde a la plazoleta. Vista del otro lado, es diferente, pero la paz misma deja dorar de súbita nostalgia —sol de atardecer— el lado que no vi en la ida.
Todo es inútil y yo lo siento como tal. Todo lo que viví, se me ha olvidado como si se lo oyera con distracción. Todo lo que seré, no lo recuerdo como si lo hubiera vivido u olvidado.
Un atardecer triste y leve se cierne leve a mi alrededor. Todo se enfría, no tanto porque se enfríe, sino porque he entrado en una calle estrecha y la plazoleta se acabó.