Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Desearía hacer una apoteosis de una incoherencia nueva, que fuese como la constitución negativa de una nueva anarquía de las almas. Compilar un extracto de mis sueños me pareció que sería útil para la humanidad. Por esa razón me abstuve de intentarlo. La idea de que lo que yo pudiera hacer tuviese algún provecho, me entristeció y me bloqueó por entero.
Tengo fincas en los alrededores de la vida. Ocupo las ausencias de la ciudad de mi Acción entre los árboles y las flores de mi devaneo. A mi retiro verde ni siquiera llegan los ecos de la vida de mis gestos. Duermo mi memoria como procesiones infinitas. En las copas de mi meditación bebo sólo vino dorado; lo bebo sólo con los ojos, cerrándolos, y la vida pasa como una vela a lo lejos.
Los días de sol me saben a lo que no tengo. El cielo azul y las nubes blancas, los árboles, la flauta que falta —églogas incompletas por el estremecimiento de las ramas… Todo esto es el harpa muda por donde paso la levedad de mis dedos.
La academia vegetal de los silencios… Tu nombre sonando como el de las amapolas… los estanques… o mi regreso… el cura loco que enloqueció durante la misa… Estos recuerdos vienen de mis sueños… No cierro los ojos, pero no veo nada… No están aquí las cosas que estoy viendo… Aguas…