Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Si unos le otorgan así un sentido restrictivo e incompleto, otros le dan una significación que en cierto modo lo trasciende —como cuando se llama tedio al disgusto íntimo y espiritual derivado de la variedad y de la incertidumbre del mundo—. Lo que hace abrir la boca, es el aburrimiento; lo que hace variar de posición, es el malestar; lo que hace que uno no se pueda mover, es el cansancio. Pero nada de todo esto es el tedio, como tampoco lo es el sentimiento profundo de la vacuidad de las cosas, por la cual la aspiración frustrada se libera, el ansia desilusionada se alza y en el alma se forma la simiente de la cual nace tanto el místico como el santo.