Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Para nosotros todo descansa en nuestro concepto del mundo; modificar nuestro concepto del mundo es modificar el mundo para nosotros, es decir, modificar el mundo, pues él jamás será para nosotros más que lo que ya es para nosotros. Aquella justicia Ãntima por la cual escribimos una página fluida y hermosa, aquel cambio verdadero, por el cual damos vida a nuestra muerta sensibilidad —esas cosas son la verdad, nuestra verdad, la única verdad. Lo demás es paisaje, marcos que encajan con nuestras sensaciones, encuadernaciones de lo que pensamos. Y lo es, ya sea el paisaje colorista de las cosas o los seres —los campos, las casas, los carteles y los trajes—, ya sea el paisaje incoloro de las almas monótonas, subiendo un momento a la superficie con palabras viejas y gestos gastados, descendiendo otra vez al fondo desde la estupidez fundamental de la expresión humana.
¿Revolución? ¿Cambio? Lo que yo de verdad deseo, con toda la intimidad de mi alma, es que pasen las nubes átonas que enjabonan de gris el cielo; lo que yo quiero es ver el azul surgiendo entre ellas, verdad cierta y clara, porque nada es ni quiere nada.
Leer periódicos, cosa penosa desde el punto de vista estético, también lo es frecuentemente desde el punto de vista moral, incluso para quienes tengan pocos escrúpulos morales.
