Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Escribo con tristeza en mi cuarto apacible, solo como siempre estuve, solo como siempre estaré. Y pienso en si mi voz, tan poca cosa en apariencia, no acabará encarnando la sustancia de millares de voces, el hambre de expresión de millares de vidas, la paciencia de millares de almas sumisas como la mía ante el destino cotidiano, el sueño inútil, y la insensata esperanza. En estos momentos, mi corazón late con más fuerza por la conciencia que tengo de él. Vivo más porque vivo a más altura. Siento en mi persona una fuerza religiosa, una especie de oración, algo parecido al clamor. Pero la reacción contra mí mismo me llega desde la inteligencia… Me veo en el cuarto piso de la Rua dos Douradores, me siento con sueño. Observo el papel escrito a medias, mientras la vida carece de belleza y suelto el cigarro barato sobre el papel usado. Aquí sigo, en este cuarto piso, interpelando a la vida, dando voz a las almas, prosificando como los genios y las celebridades. ¡Yo aquí, así…!