4 Aún no había terminado de hablar y ya le habían traído un gallo de los alrededores; Trimalción mandó 5 guisarlo en una cacerola. El habilísimo cocinero, aquel que poco antes con un cerdo nos había hecho aves y pescados, cortó pues el pollo a trozos y lo echó a la olla. Y mientras Dédalo se afanaba en preparar una salsa al fuego vivo, Fortunata molía pimienta con un molinillo de boj.