El Satiricón

El Satiricón

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

»Un día que estábamos acostados en el comedor 4 (pues una solemnidad había abreviado aquel día la tarea escolar y por pereza no nos habíamos movido del comedor después de la prolongada fiesta), a eso de la media noche comprendí que el muchacho estaba despierto. Con tímido susurro pronuncié el siguiente voto: 5 ‘Diosa Venus (dije), si yo llego a besar a ese chiquillo sin que él se entere, mañana le regalo un par de palomas’[86]. Al oír el precio asignado a mi capricho, el 6 muchacho empezó a roncar. Así, pues, me acerqué al pequeño comediante y le planté unos cuantos besos. Satisfecho de este primer paso, me levanté muy de mañana y le traje el hermoso par de palomas que él estaba esperando. Mi voto quedaba cumplido.

86. »La noche siguiente, dándoseme idéntica oportunidad, formulé un nuevo voto: ‘Si puedo (digo) acariciarlo con mano libertina sin que él se entere, como premio por su complacencia le daré un par de gallos 2 de los más agresivos.’ Ante esta promesa, el joven se me acercó espontáneamente; sin duda le entró miedo 3 de que yo me quedara dormido. Accedí, pues, a su impaciencia y saboreé todas las delicias de su cuerpo, sin dar el último paso. Luego, cuando se hizo de día, le di la gran alegría de traerle cuanto le había prometido.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker