El Satiricón

El Satiricón

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

4 »Cuando la tercera noche me trajo nueva oportunidad (él se hacía el dormido), me levanté y le dije al oído: ‘Dioses inmortalés, si logro dar a este chiquillo dormido el abrazo supremo que deseo, en pago de mi felicidad le daré mañana un corcel macedónico, un verdadero ejemplar, pero con una condición: que el 5 muchacho no se entere de nada.’ Nunca había tenido el joven un sueño tan profundo. Empecé, pues, por aplicar mis manos a sus pechos de blancura inmaculada; luego, siguió un apretado beso y por último un abrazo que colmó de una vez todas mis ansias. Por la mañana, sentado en la habitación, esperaba mi regalo 6 habitual. Pero ya se sabe, es bastante más sencillo comprar unas palomas o unos gallos que un corcel; además, temía que un regalo tan considerable excitara sospechas 7 sobre tanta generosidad de mi parte. Por lo tanto, tras un paseo de varias horas, volví a casa sin darle más que un beso. Pero él, mirando alrededor y colgándoseme al cuello para abrazarme, exclama: ‘Dime, maestro, ¿dónde está el corcel?’







👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker