Blade Runner. ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?
Blade Runner. ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Una Tierra contaminada por la guerra, un futuro donde los animales reales son un lujo y la empatía se programa. Rick Deckard, cazador de recompensas, despierta cada día con la misma pregunta: ¿qué lo separa realmente de los androides que caza? Cuando seis de ellos escapan a la Tierra, comienza una cacería que lo enfrentará a su moral, su identidad y a una verdad incómoda: quizá la humanidad no sea cuestión de origen, sino de elección. ¿Puede un ser sintético soñar… y sentir?
En un San Francisco post-apocalíptico, enterrado bajo una lluvia perpetua de polvo radiactivo, Rick Deckard despierta con una descarga eléctrica programada por el climatizador del ánimo. Así comienza su rutina. El mundo está roto, pero las máquinas tratan de hacer que se sienta entero. Vive con su esposa Iran, atrapados en un matrimonio que se mantiene gracias a diales emocionales. Ella se programa para la tristeza; él, para la eficacia. Sus emociones son productos de consumo. Su moral, también.
—No quiero despertar —dice Iran, encendiendo la primera chispa de disonancia.
