Dialogos I
Dialogos I SÓC. —¿Y en la medicina? ¿No es más conocedora de la medicina el alma que hace mal a los cuerpos voluntariamente?
HIP. —Sí.
SÓC. —Luego, en este arte, ésta es mejor que la que no lo hace voluntariamente.
HIP. —Sí, es mejor.
SÓC. —¿Qué, pues? Del mismo modo lo es la más conocedora del carte de tocar la cítara y del arte de tocar la flauta; y respecto a todas las artes y los conocimientos, ¿no es mejor la que voluntariamente hace las cosas mal y torpemente y comete errores, y peor la que hace esto involuntariamente?
HIP. —Así parece.
SÓC. —Pero, ciertamente, preferiríamos como almas de los esclavos las que cometen errores y obran mal voluntariamente, más bien que las que hacen esto involuntariamente, en la idea de que son mejores para esto.
HIP. —Sí.
SÓC. —Y nuestra propia alma, ¿no quisiéramos que fuera lo mejor posible?
HIP. —Sí.
SÓC. —¿No es cierto que será mejor, si obra mal y comete errores dvoluntariamente, que si lo hace involuntariamente?