Dialogos I
Dialogos I HIP. —SerÃa horrible, Sócrates, que los que obran mal voluntariamente fueran mejores que los que obran mal contra su voluntad.
SÓC. —Sin embargo, asà resulta de lo que hemos dicho.
HIP. —No, ciertamente, para mÃ.
SÓC. —Yo creÃa, Hipias, que también te parecÃa a ti asÃ. Pero respóndeme de nuevo: ¿no es la justicia una fuerza o una ciencia, o bien lo uno y lo otro juntos? ¿O no es necesario que la justicia sea una de estas cosas?
HIP. —Sà es necesario.
eSÓC. —¿No es cierto que, si la justicia es una fuerza del alma, el alma más fuerte es más justa? En efecto, un alma asà nos ha resultado ser mejor, amigo mÃo.
HIP. —SÃ.
SÓC. —¿Y si es una ciencia? ¿No es más justa el alma más sabia, y es menos justa la menos sabia?
HIP. —Asà resulta.
SÓC. —¿No es cierto que la más fuerte y la más sabia ha resultado 376aser mejor y más capaz de realizar ambas cosas, lo bueno y lo malo, en cualquier actividad?
HIP. —SÃ.