Dialogos I
Dialogos I —Pero eso se puede decir también de los pintores y los carpinteros, dque ellos son conocedores de cosas sabias —contesté—. Luego si alguien nos preguntara: «¿De qué cosas sabias son conocedores los pintores?», le contestarÃamos, sin duda, que de las que respectan a la ejecución de las imágenes y demás cosas por el estilo. Pero si alguno nos preguntara: «¿El sofista en cuál de las cosas sabias es entendido?», ¿qué le responderÃamos? ¿De qué actividad es maestro?
—¿Qué podrÃamos, Sócrates, decir que es éste, sino que es un entendido en el hacer hablar hábilmente?[9]
—Tal vez —dije— dirÃamos una verdad, pero no del todo. Porque nuestra respuesta reclama aún una pregunta acerca de sobre qué eel sofista hace hablar hábilmente. Sin duda, como el citarista, que hace hablar con habilidad sobre lo que es conocedor precisamente, sobre el arte de la cÃtara, ¿no?[10]
—SÃ.
—Bien. El sofista, entonces, ¿sobre qué asunto hace hablar hábilmente? ¿Está claro que acerca de lo que tenga conocimientos?
—Es natural.
—¿Qué es eso en lo que él, el sofista, es conocedor, y lo hace a su discÃpulo?
—¡Por Zeus! —contestó—, ya no sé qué decirte.