Dialogos III
Dialogos III »Conque asà están formadas naturalmente la tierra en su conjunto y las cosas que rodean la tierra. Pero hay también en ella, de acuerdo con sus cavidades, muchos lugares distribuidos en cÃrculo en toda su superficie; los unos más profundos y más abiertos que este en el que nosotros dvivimos; otros que, siendo más hondos, tienen una apertura menor que este terreno nuestro, y otros hay que son de menor hondura que éste y más amplios. Todos estos están conectados entre sà bajo tierra en muchos puntos y por orificios a veces más estrechos y otros más anchos, y tienen conductos por donde fluye agua abundante de unos a otros como en los vasos comunicantes. Incluso hay bajo tierra rÃos perennes de incontable grandeza, tanto de aguas calientes como frÃas. E inmenso fuego y rÃos enormes de fuego, y otros muchos de fango húmedo, más limpio o más cenagoso, como esos torrentes de barro que en Sicilia fluyen por delante ede la lava y como la misma lava. De ellos se llenan, en efecto, todos esos lugares, cuando les alcanza en su turno la corriente circular. Todos estos elementos se mueven hacia arriba y hacia abajo como si hubiera dentro de la tierra una especie de columpio. Esta oscilación de columpio resulta 112aa causa de su naturaleza, que es asÃ. Hay entre las simas de la tierra una que resulta ser extraordinariamente la mayor y que atraviesa de parte a parte la tierra entera[117]. A ella alude Homero cuando dice: