Dialogos III
Dialogos III Después de que él hubo dicho esto, habló Critón:b
—Bien, Sócrates, ¿qué nos encargas a éstos o a mí, acerca de tus hijos o de cualquier otro asunto, que nosotros podamos hacer a tu agrado y que haremos muy a gusto?
—Lo que continuamente os digo —dijo él—, nada nuevo. Que cuidándoos de vosotros mismos haréis lo que hagáis a mi agrado y al de los míos y de vosotros mismos, aunque ahora no lo reconozcáis. Pero si os descuidáis de vosotros mismos, y no queréis vivir tras las huellas, por así decir, de lo que ahora hemos conversado y lo que hemos dicho en el tiempo pasado, por más que ahora hicierais muchas y cvehementes promesas, nada más lograréis.
—En eso nos afanaremos —dijo—, en hacerlo así. ¿Y de qué modo[129] te enterraremos?
—Como queráis —dijo—, siempre que me atrapéis y no me escape de vosotros.
Sonriendo entonces serenamente y dirigiéndonos una mirada, comentó: