Dialogos III
Dialogos III —Pero creo yo, Sócrates, que el sol está todavÃa sobre los montes y aún no se ha puesto. Y, además, sé que hay algunos que lo beben incluso muy tarde, después de habérseles dado la orden, tras haber comido y bebido en abundancia, y otros, incluso después de haberse acostado con aquellos que desean. Asà que no te apresures; pues aún hay tiempo.
Respondió entonces Sócrates:
—Es natural, Critón, que hagan eso los que tú dices, pues creen que sacan ganancias al hacerlo; y también es natural que yo no lo haga. Pues pienso que nada voy a ganar bebiendo un poco más tarde, nada 117amás que ponerme en ridÃculo ante mà mismo, apegándome al vivir y escatimando cuando ya no queda nada. Conque, ¡venga! —dijo—, hazme caso y no actúes de otro modo.
Entonces Critón, al oÃrle, hizo una seña con la cabeza al muchacho que estaba allà cerca, y el muchacho salió y, tras demorarse un buen rato, volvió con el que iba a darle el veneno, que llevaba molido en una copa. Al ver Sócrates al individuo, le dijo:
—Venga, amigo mÃo, ya que tú eres entendido en esto, ¿qué hay que hacer?
—Nada más que beberlo y pasear —dijo— hasta que notes un bpeso en las piernas, y acostarte luego. Y asà eso actuará.
Al tiempo tendió la copa a Sócrates.