Dialogos III
Dialogos III APOLODORO, AMIGO
APOLODORO —Me parece que sobre lo que preguntáis estoy preparado. 172aPues precisamente anteayer subÃa a la ciudad desde mi casa de Falero[1] cuando uno de mis conocidos, divisándome por detrás, me llamó desde lejos y, bromeando[2] a la vez que me llamaba, dijo:
—¡Eh!, tú, falerense, Apolodoro, espérame.
Yo me detuve y le esperé. Entonces él me dijo:
—Apolodoro, justamente hace poco te andaba buscando, ya que quiero informarme con detalle de la reunión mantenida por Agatón, Sócrates, AlcibÃades y los otros que entonces estuvieron presentes en el banquete, y oÃr cuáles fueron sus discursos sobre el bamor. De hecho, otro que los habÃa oÃdo de Fénix[3], el hijo de Filipo, me los contó y afirmó que también tú los conocÃas, pero, en realidad, no supo decirme nada con claridad. AsÃ, pues, cuéntamelos tú, puesto que eres el más idóneo para informar de los discursos de tu amigo. Pero —continuó— antes dime, ¿estuviste tú mismo en esa reunión o no?
Y yo le respondÃ:
—Evidentemente, parece que tu informador no te ha contado nada con claridad, si piensas que esa reunión por la que preguntas ha tenido clugar tan recientemente como para que también yo haya podido estar presente.
—AsÃ, en efecto, lo pensé yo —dijo.