Dialogos III
Dialogos III »Y habiendo hecho una pausa Pausanias[56] —pues asà me enseñan los sabios a hablar con términos isofónicos—, me dijo Aristodemo que debÃa hablar Aristófanes, pero que al sobrevenirle casualmente un hipo, bien por exceso de comida o por alguna otra causa, y no poder dhablar, le dijo al médico ErixÃmaco, que estaba reclinado en el asiento de al lado:
—ErixÃmaco, justo es que me quites el hipo o hables por mà hasta que se me pase.
»Y ErixÃmaco le respondió:
—Pues haré las dos cosas. Hablaré, en efecto, en tu lugar y tú, cuando se te haya pasado, en el mÃo. Pero mientras hablo, posiblemente reteniendo la respiración mucho tiempo se te quiera pasar el hipo; en caso contrario, haz gárgaras con agua. Pero si es realmente emuy fuerte, toma algo con lo que puedas irritar la nariz y estornuda. Si haces esto una o dos veces, por muy fuerte que sea, se te pasará.
—No tardes, pues, en hablar, dijo Aristófanes. Yo voy a hacer lo que has dicho[57].
»Entonces, ErixÃmaco dijo: