Dialogos III
Dialogos III —Pues bien —dijo ella—, puesto que el amor es siempre esto, ¿de qué manera y en qué actividad se podrÃa llamar amor al ardor y esfuerzo de los que lo persiguen? ¿Cuál es justamente esta acción especial? ¿Puedes decirla?
—Si pudiera —dije yo—, no estarÃa admirándote, Diotima, por tu sabidurÃa ni hubiera venido una y otra vez a ti para aprender precisamente estas cosas.
—Pues yo te lo diré —dijo ella—. Esta acción especial es, efectivamente, una procreación en la belleza, tanto según el cuerpo como según el alma.
—Lo que realmente quieres decir —dije yo— necesita adivinación, pues no lo entiendo.