Dialogos III
Dialogos III »Porque corren el riesgo cuantos rectamente se dedican a la filosofÃa de que les pase inadvertido a los demás que ellos no se cuidan de ninguna otra cosa, sino de morir y de estar muertos. Asà que, si eso es verdad, sin duda resultarÃa absurdo empeñarse durante toda la vida en nada más que eso, y, llegado el momento, que se irritaran de lo que desde mucho antes pretendÃan y se ocupaban.
Entonces Simmias se echó a reÃr y dijo:
—¡Por Zeus, Sócrates, que, aunque no estaba ahora con ganas de breÃrme, me has hecho reÃr! Creo, desde luego, que a la gente, de oÃrte decir eso mismo, le habrÃa parecido que está muy bien dicho respecto a los filósofos —y que recibirÃa la aprobación de nuestros compatriotas completamente[21]— que los que filosofan andan moribundos, y tampoco se les escapa a ellos que son dignos de sufrir tal muerte.
—Y dirÃan la verdad, Simmias, con excepción de que a ellos no les pasa inadvertido. Pues les pasa inadvertido en qué sentido andan moribundos y en qué sentido son dignos de muerte y de qué tipo de cmuerte quienes son verdaderamente filósofos. Conversemos, pues —dijo—, entre nosotros sólo, mandándolos a los demás a paseo. ¿Consideramos que la muerte es algo?
—Y mucho —contestó Simmias.