Dialogos III
Dialogos III —Qué otra cosa, Sócrates, va a ser —dijo Critón—, sino que hace rato que me dice el que va a darte el veneno que te advierta de que dialogues lo menos posible. Pues dice que los que hablan se acaloran más y que eso no es nada conveniente para administrar el veneno. En ecaso contrario, algunas veces es forzoso que quienes hacen algo asà beban dos y hasta tres veces.
Y le contestó Sócrates:
—¡Ea, mándalo a paseo! Que se cuide sólo de su tarea, para estar dispuesto a dármelo dos veces, si es preciso, y hasta tres.
—Bueno, algo asà sabÃa que dirÃas —dijo Critón—. Pero me da la lata desde hace un rato.
—Déjalo —dijo—. Ahora ya quiero daros a vosotros, mis jueces, la razón de por qué me resulta lógico que un hombre que de verdad ha dedicado su vida a la filosofÃa en trance de morir tenga valor y esté [64e] bien esperanzado de que allá va a obtener los mayores bienes, una vez que muera. Cómo, pues, es esto asÃ, Simmias y Cebes, yo intentaré explicároslo.