Dialogos III
Dialogos III —Bienaventurado Simmias, quizá no sea ése el cambio correcto en cuanto a la virtud, que se truequen placeres por placeres y pesares por pesares y miedo por miedo, mayores por menores, como monedas, sino que sea sólo una la moneda válida, contra la cual se debe cambiar todo eso, la sabidurÃa[32]. Y, quizá, comprándose y vendiéndose btodas las cosas por ella y con ella, existan de verdad la valentÃa, la moderación, la justicia, y, en conjunto, la verdadera virtud, en compañÃa del saber, tanto si se añaden como si se restan placeres, temores y las demás cosas de tal clase. Y si se apartan del saber y se truecan unas por otras, temo que la virtud resultante no sea sino un juego de sombras, y servil en realidad, y que no tenga nada sano ni verdadero. Acaso lo verdadero, en realidad, sea una cierta purificación de todos cesos sentimientos, y también la moderación y la justicia y la valentÃa, y que la misma sabidurÃa sea un rito purificador.