Dialogos III
Dialogos III —¿Asà que por miedo de mayores males los valientes de entre ésos afrontan la muerte, cuando la afrontan?
—Asà es.
—Por lo tanto, por tener miedo y por temor son valientes todos a excepción de los filósofos. Y, sin embargo, es absurdo que alguien sea valiente por temor y por cobardÃa.
e—Desde luego que sÃ.
—¿Qué pasa con los moderados de ésos? ¿No les sucede lo mismo: que son moderados por una cierta intemperancia? Y aunque decimos que eso es imposible, sin embargo les ocurre una experiencia semejante en lo que respecta a su boba moderación. Porque por temor de verse privados de otros placeres y por más que los desean, renuncian a unos dominados por otros. Aunque, sÃ, llaman intemperancia al ser dominado por los placeres, no obstante les sucede que, al ser dominados 69apor los placeres, ellos dominan otros placeres. Y eso es semejante a lo que se decÃa hace un instante: que en cierto modo, ellos se han hecho moderados por su intemperancia.
—Pues asà parece.