Dialogos III
Dialogos III —Es, en efecto, muy verosÃmil lo que dices.
—Y los que han preferido las injusticias, tiranÃas y rapiñas, en las razas de los lobos, de los halcones y de los milanos. ¿O a qué otro lugar decimos que se encaminan las almas de esta clase?
—Sin duda —dijo Cebes—, hacia tales estirpes.
—¿Asà que —dijo él— está claro que también las demás se irán cada una de acuerdo con lo semejante a sus hábitos anteriores?
—Queda claro, ¿cómo no? —dijo.
—Por tanto, los más felices de entre éstos —prosiguió— ¿son, entonces, los que van hacia un mejor dominio, los que han practicado la virtud democrática y polÃtica, esa que llaman cordura y justicia, que se bdesarrolla por la costumbre y el uso sin apoyo de la filosofÃa y la razón?
—¿En qué respecto son los más felices?
—En el de que es verosÃmil que éstos accedan a una estirpe cÃvica y civilizada, como por caso la de las abejas, o la de las avispas o la de las hormigas, y también, de vuelta, al mismo linaje humano, y que de ellos nazcan hombres sensatos.
—VerosÃmil.