Eutidemo
Eutidemo —¿No hay nadie que pueda, mejor que vosotros, exhortar a los hombres al ejercicio de la filosofÃa y de la virtud?
—Nosotros por lo menos lo creemos asÃ, Sócrates.
—Nos lo haréis ver con el tiempo, pero en este momento, lo que deseamos es que convenzáis antes a este joven, de que debe consagrarse por entero a la filosofÃa y a la virtud, con lo que quedaremos altamente complacidos yo y todos nosotros, porque nos inspira este joven el mayor interés, y deseamos hasta con pasión que sea el mejor hombre del mundo. Es hijo de AxÃoco, nieto del antiguo AlcibÃades, primo hermano del AlcibÃades que vive, y se llama Clinias. Como es joven aún, tememos que alguno se apodere primero de su espÃritu y le contamine; de manera que no pudisteis haber llegado más a tiempo, y si no tenéis cosa que os lo impida, podéis tantear a Clinias, y conversar con él en presencia nuestra.
Luego que hablé poco más o menos de esta manera, Eutidemo, con un tono altanero y como seguro de sà mismo, dijo:
—Consiento en ello, con tal de que este joven quiera responder.
—Está ya acostumbrado —le contesté—; sus compañeros y él se interrogan y discuten entre sà muchas veces, y Clinias no tendrá dificultad en responderte.