Eutidemo
Eutidemo —¿Pero las sabes todas?
—Todas.
—Cuando alguno recita alguna cosa, ¿no recita letras?
—Ciertamente.
—¿Luego recita lo que tú sabes, puesto que sabes todas las letras?
—Conforme.
—Y bien, ¿aprendes tú lo que se te recita, o es el que no sabe las letras el que aprende?
—No; yo soy el que aprende.
—¿Luego tú aprendes lo que sabes, puesto que sabes todas las letras?
Él lo confesó.
—Luego no has respondido bien —añadió Eutidemo.
Apenas habÃa cesado de hablar, cuando Dionisodoro, recibiendo la pelota la arrojó contra Clinias, como blanco a que dirigÃa sus tiros.
—¡Ah! Clinias —le dijo—, Eutidemo no obra de buena fe contigo. Pero dime, ¿aprender no es adquirir el conocimiento de una cosa que se aprende?
Convino en ello.
—Y saber, ¿no es haber adquirido el conocimiento de esta cosa?
También convino.