Eutidemo
Eutidemo —¿Si fueras a la guerra, no querrÃas más fiarte, en medio de los peligros, de un buen general que de uno malo?
—¿Quién lo duda?
—¿Y si estuvieses enfermo, llamarÃas a un buen médico o a uno ignorante?
—A un buen médico, ciertamente.
—Es decir, que tú esperarÃas mejor resultado de un buen médico que de otro que no supiera su oficio.
—Conforme.
—La sabidurÃa es la que hace a los hombres dichosos, porque la sabidurÃa consigue siempre su fin, porque en otro caso no serÃa sabidurÃa. En fin, estamos de acuerdo, aunque no sé cómo, en que donde está la sabidurÃa allà está el buen éxito.
Luego que convinimos en lo que acabo de decir, proseguà de esta manera:
—¿Pero qué pensaremos de las cosas que al principio han sido concedidas? Porque hemos dicho, que con tal de que tengamos muchos bienes, viviremos dichosos.
Clinias lo confesó.
—Para vivir dichosos, ¿es preciso, que los bienes nos sirvan de algo o que no nos sirvan de nada?
—Es preciso que nos sirvan de algo.